Conozco a Penélope desde el último año de instituto, aunque entonces no reparamos la una en la otra, ni siquiera creo que habríamos imaginado que, tiempo después, seríamos amigas de verdad. Siempre cuento que fue en los años de universidad, cuando las dos cogíamos muchas veces el mismo tren, a la misma hora, y allí, entre vías y estaciones nació nuestra relación.
Así lo expliqué, hace un poco más de una año, en la boda de mi amiga, a todos presentes. Penélope estudió Turismo en el hotel/escuela de la Universidad Autónoma de Barcelona y yo Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Comunicación. Todavía me acuerdo de aquellas tardes en las que me saltaba alguna clase (ejem, ejem) y subía hasta el hotel, que se encontraba a cinco minutos, a tomarme un café con mi amiga. Fue una época de muchas experiencias, de descubrir cosas nuevas, y lo mejor es que, aunque pasó el tiempo, ella se marchó al otro lado del charco, volvió, ya no había tren, ni universidad, a pesar de todo, seguimos compartiendo eso que llaman vida.




