Mis abuelos maternos trabajaron toda la vida cultivando en el campo. Mi madre, desde bien pequeñita y hasta que se marchó del pueblo a trabajar a la ciudad, también lo hizo. De hecho, todavía tenemos tierras de cultivo en la casa del pueblito bueno. Habré heredado algunas cosas de mi madre, pero no la habilidad con la pala, la regadera y el abono :-)
Confieso que me encantan las plantas y que le pongo to mi empeño, todo. Pero no hay manera de que viva ninguna. Hasta los cactus se me mueren. Aún así no he tirado la toalla y sigo trayendo plantitas a mi casa y luchando por sacarlas adelante. Por este motivo me encantó el taller #MiHuertoCompo al que la empresa Compo Jardinería me invitó a principios de mes.
Nos citaron en el precioso espacio Ailaic, en el que ya he estado en otros eventos y me encanta, y nos recibieron con un delicioso desayuno entre plantas, semillas, macetas, sacos de tierra, botellas de abono, delantales, libretitas handmade... no faltaba detalle.
El equipo de Compo Jardinería nos explicó las ventajas de tener un huerto. La satisfacción de cultivar nuestras propias verduras y hortalizas y luego utilizarlas en en nuestros platos; fomenta unos hábitos saludables; nos acerca a la naturaleza; relaja; permite compartir tiempo con nuestros hijos, pareja, amigos... incluso nos abre una vía para ligar :-)
