Take me back! Quién pudiera cerrar los ojos y al abrirlos aparecer de nuevo en el paraíso, ¿verdad? Ya os he dicho muchas veces que uno de nuestros hobbies favoritos, de mi marido y mío, es viajar. Y tenemos la suerte de haber viajo mucho, por España, Europa y el resto del mundo. Tenemos mil destinos pendientes pero no nos podemos quejar. Este verano no teníamos pensado salir de España. La verdad es que yo quería pasar una semanita en Formentera o Fuerteventura. Pero mi presupuesto no llegaba. Ni siquiera para los vuelos y hotel. Luego ya sabemos que además hay que sumar desayunos, comidas, cenas, transporte, si nos queremos tomar una copita o un cóctel... Así que descartado. Y entonces barajamos una opción que nunca nos habíamos planteado: El Caribe.
Mi marido y yo somos turistas bastante activos, sobre todo mi marido. Nos gusta visitar lugares y patearlos hasta caer rendidos. Y mi marido no es muy amigo de tumbarse horas al sol. Así que nos daba un poso de miedo el pensar en 9 días en un lugar en el que la tumbona y la playa o la piscina iban a ser casi el cien por cien en lo que íbamos a gastar el tiempo. Pero aún así, nos arriesgamos. Encontramos una buena oferta el mismo día en el que nos íbamos de vacaciones y nos decidimos. Viajar a la República Dominicana es económico, más si tenemos en cuenta que vamos a estar en régimen de todo incluido. Es decir, desayunos, comidas, cenas, copas... no tendremos que pagar nada más a no ser que queramos hacer compras o alguna excursión. Y si podéis viajar fuera de temporada alta, aún os saldrá muchísimo mejor de precio. También influye el día de la semana que salgáis, según un día u otro es más barato. Y por supuesto la zona y el hotel.
Nosotros fuimos a la archiconocida Punta Cana, en uno de los hoteles, bueno complejos enormes, de la cadena Iberostar, concretamente el Iberostar Dominicana. Para mi marido y para mí era nuestra primera vez con el "todo incluido" y os puedo asegurar que la experiencia fue mucho más satisfactoria de lo que imaginábamos. Supongo que nadie piensa que conoce la República Dominicana por estar unos días en uno de estos complejos. Es una opción ideal para descansar, relajarte, desconectar... pero eso no es República Dominicana. Cuando cruzas las puertas del mega complejo entonces entiendes que República Dominicana es un país pobre y con unos índices de corrupción elevados pero en el que sus ciudadanos son extremadamente atentos, serviciales y cariñosos.

