Tengo que confesar que, si me volviera a casar de nuevo, le daría mucha más importancia de la que le dí a los zapatos. Mis zapatos de novia eran muy bonitos sí, pero demasiado "de novia", con lo que no han vuelto a salir de la caja desde el día que me casé.
Y ya os digo, eran unos peeptoes sandalia con un lacito delantero, muy lady y muy coquetos. Pero seguramente hoy escogería un zapato que pudiera reutilizar, aunque el precio fuera un poquito más elevado. Y ya puestos a pedir, elegiría uno de mis 5 fetiches.